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Aquella mañana Adiña se levantó otra vez
con las sábanas mojadas. Aunque sus padres le recordaban que no bebiese
mucho y que fuese al baño antes de acostarse, a veces le ocurría
que estaba soñando tan tranquila y ¡zas! despertaba empapada. Se
prometió que no volvería a suceder. Esa noche se
acercó a las puertecillas que llevan al territorio de los sueños,
en donde estaba el enano Pedro Chosco, el que cierra los párpados de los
niños. La acompañó por las tierras de los sueños,
en donde pudo ver árboles con forma de bombón o piruleta,
desiertos de confeti, al bolimarte, un gigante con forma de elefante y cara de
oso de peluche... Pero nadie sabía en donde nacen las pesadillas que
hacen que mojemos las sabanas. Hasta que encontraron a Cunqueiro, el
explorador de los sueños, quien los llevó junto a un gato blanco
con un cuerno negro por el que arroja agua: el Gatipedro, el culpable de que
los niños sientan ganas de orinar en la cama. Como arrastra la lengua al
andar, según parece no entra en las habitaciones si se pone sal e la
puerta y ventanas pues no soporta lo salado. Pedro Chosco se ofreció a
poner la sal en las puertas de los ojos, entre el mundo real y el mundo de los
sueños para que Gatipedro no pueda cruzarlas. Por eso las sábanas
de los niños que saben esta historia aparecen secas por las
mañanas. Mas no se conforma el Gatipedro y a cualquier hora del
día vierte agua por su corno en nuestros ojos. Entonces lloramos. Por
eso nuestras lágrimas saben a sal, al que arrojó Pedro Chosco
para que podamos soñar en paz. Historia infantil que parte del
personaje de Álvaro Cunqueiro, en una edición excepcional con un
creativo trabajo de ilustración, que incorpora juguetes antiguos. Se
incluye un disco compacto con banda sonora de Javier Santacreu interpretada por
la Orquestra Sinfónica de Galicia, en dos versiones: una con la
narración y la música; la otra con la interpretación
musical exclusivamente. |