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Belisario era un feroz dinosaurio, enorme y mandón, que
vestía de militar. Siempre estaba gruñendo, echando fuego por la
boca como un dragón. Todos en el mundo animal huxían de
él, aterrados, por lo que no podía jugar con nadie a la oca, al
parchís o con barcos de papel. Aburrido y solo, un día
decidió prohibir los juegos: quien se atreviese a desobedecer su orden
perdería la cabeza. No contento con esto, ató los rabos de los
gatos, le prendió fuego al mar, obligó a los pájaros a
calzar zapatos para que no pudiesen volar, pegó los peces con cola,
metió los pájaros en ascensores y encerró a los gatos en
maletas sin agujeros. Hasta que un millón de niños le fueron
a protestar en manifestación; al verlos, asustado, se quedó
desnudo, sin poder ni uniforme. Desde entonces vive encerrado en un armario y
los animales pueden jugar, libres. Historia en verso espléndidamente
ilustrada y editada. |