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Valerio se
levantó muy temprano para ir al mercado a comprar harina para cocer le
pan. Puso el traje nuevo, cogió dinero y allá se fue. Por el
camino, reflexionó que ya no estaba como para andar a pie:
tendría que conseguir algún medio de locomoción. Y en
lugar de comprar la harina, decidió comprar un burro en el mercado
(mejor que una bicicleta, pues a ella no le podría consultar cosas).
El pan, lo comió duro, pero al siguiente mercado ya pudo ir en su burro.
Compró un acordeón y nunca más regresó a su casa.
Anda por el mundo adelante y con su música consigue que la gente le
dé comida y alojamiento para él y el burro. Dice que cuando por
ser viejo ya no pueda tocar a quien le ofrezca un trozo de pan y lecho para
dormir, le contará un cuento, que sabe muchos. |