"A filla do rei" era tan hermosa como
soberbia y para casarse les puso dos condiciones a los pretendientes: resolver
una adivinanza y enfrentarse a un lobo. Sólo consiguió cumplirlas
un príncipe, disfrazado de pobre y feo. Aterrada por tener que casarse
con él, la princesa huyó, pero él la encontró en el
monte y solamente después de hacerla trabajar hasta bajarle los humos se
le reveló como el hijo del rey más rico de todos los reyes.
Entonces se casaron y ella fue una reina buena con los pobres.
"A raposa i o sapo": se narra cómo el sapo retó a la
zorra a que llegaba antes que ella a la cumbre de la colina. Ganó
él, enganchándose al rabo de la zorra, que tuvo que cazarle una
merienda de moscas.
"Pedro Cortizoilo": trata de un hombre que un día les
preguntó a sus tres hijas cuánto lo querían; por la vida,
dijo una; por el corazón, otra; por el sabor de todos los sabores,
contestó la más joven. Como le pareció poca cosa esta
afirmación de cariño, la echó de casa. Haciéndose
pasar por hombre, consiguió trabajo en una casa, en donde por llevar
ropa de "cortiza" la conocían como Pedro Cortizoilo. Cuando el
hijo del amo la sorprendió vestida de mujer quiso casarse con ella.
Invitaron al padre a la boda, dándole la comida sin sal, que no le
sabía. Entonces entendió la razón de la hija y, cuando
ella se dio a conocer, la abrazó, arrepentido.
"Matalobos" tenía una escopeta de siete tiros de la que
presumía cantando que con ella mataba a siete lobos. Al oírselo,
la zorra corrió a contarle al lobo que el hombre presumía de ser
más fuerte que él, por lo que este le pidió que lo llevase
junto a tal ser. Por el camino encontraron un niño: será hombre
con el tiempo, le aclaró la zorra. Luego, un anciano: ya lo ha sido.
Entonces vino Matalobos, y a él se echó el lobo: sus tiros le
dieron en la puntita del rabo, de la oreja izquierda, de la derecha, en un
diente, en otro diente, en la puntita de la nariz. Sólo con este
último retrocedió junto a la zorra, alegando que el hombre es
más fuerte de lo que pensaba, pues sólo con escupir ya le llevara
de cada vez un trozo de cuerpo.
"A cocha i o lobo": estando junto a un riachuelo una cerda con sus
crías, llegó el lobo dispuesto a comerlos uno detrás de
otro. La cerda se mostró de acuerdo, aunque le pidió que le
dejase bautizarlos antes mandándolos por el auga hasta la rueda del
molino, en donde el lobo ya los podía comer según fuesen bajando:
él hartaría el estómago y ella cumplía con la
conciencia. Pero el agua movía tanto la rueda que él no daba
bajado. Hasta que de tantas vueltas cayó contra una pared del molino
quedando todavía más atontado. Se marchó renqueante como
un borracho. Le dolía tanto la cabeza que deseaba la muerte e iba
diciendo "¿quen me matará?". Entonces, un hombre que lo
vio venir le dio con el hacha tan bien, en medio de la frente, que cayó
redondo.
"Os dous ratos": cuenta la historia de Rillaxamós,
ratón que vivía en una bodega en la que comía cuanto
quería, que un día de invierno encontró a otro hambriento,
Roiebullós, invitándolo a instalarse en su bodega, en donde pudo
comer hasta hartarse. Al amanecer apareció el gato, que cuando
Rillaxamós se puso a jugar con él porque era muy torpe, lo
zampó. Entonces Roiebullós huyó reflexionando:
"Máis me quero no souto fraco / que gordo na barriga do
gato".
"Graumillo": érase un matrimonio al que le faltaba un hijo
para completar su felicidad. La mujer le pidió uno a San
Antoniño, que se lo concedió: listo como un ajo y tan pequerrecho
que, aunque de nombre Toniño, la gente empezó a llamarle
Graumillo. Valiente y trabajador, un día que su padre, para que los
bueyes no comiesen las coles, lo depositó en una, lo tragó el
buey Roxo. Desde la barriga de este, avisó a su padre, quien mató
al animal para liberarlo, con tan mala suerte que el niño se
marchó río abajo en la escama de una tripa, que comió la
zorra. Salió valiéndose de su pequeña navaja y, como era
de noche, se refugió en el agujero de un grillo, desde donde le
habló a su padre. Unos ladrones, que estaban cerca, al oírle
escaparon asustados, abandonando el dinero. Lo cogieron ellos y desde entonces
vivieron felices.
Adaptaciones de cuentos tradicionales que incorporan un vocabulario con las
palabras menos conocidas por el lectorado infantil.
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