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La
pequeña cebra Camila soñaba con acostarse en la hierba y que el
viento le llevase el pañal y los tirantes que su madre le mandaba
siempre poner. Un día salió de casa sin ellos y un viento
bandido le llevó muchas de sus listas. Triste, camino de regreso a casa,
sus siete llorares consiguieron que le diesen: la serpiente, un anillo; el
caracol, una listita de plata; el arco iris, un remiendo azul; la araña,
una tela de araña de tul; la cigarra, una cuerda de su violín; la
oca, un cordón del botín que le lastimaba. Su última
lágrima desapareció cuando la madre, considerando que ya era
mayor, opinó que debía dejar los tirantes y el pañal, y le
regaló una cinta para la melena hecha con sus crines. |