| Miro
Villar: Carlota e a bota perdida Ilustraciones de Enjamio Col. Merliño. Eds. Xerais. Vigo, 2002 |
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Cuando entraba el
sol en la guarida con la última nota del invierno, despertó
Carlota, la marmota. Se peinó ante el espejo y fue río arriba
para lavarse fue a lo alto del monte, donde el río nace y el agua es
más transparente. Allí oyó voces de una bota que luchaba
contra la corriente para no ahogarse, pues no conseguía asirse a una
rama con sus cordones. Carlota serró con sus dientes cuatro ramas de un
sauce y se las lanzó al agua, pero ninguna llegó hasta la bota,
que ya estaba se estaba hundiendo cuando surgió Xonxa, la nutria que
estaba pescando, y consiguió arrastrarla hasta la orilla. Carlota le
sacó los cuatro litros de agua que tenía dentro y la bota
respiró tranquila, dándole un abrazo tan efusivo con los cordones
que casi la ahogaron. Le contó que se había caído al
río cuando su dueño, cansado, se acercó al agua para mojar
los pies; tratando de sacar a su compañera, el hombre la empujó a
ella a la corriente sin querer. |
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