 |
Calriños es un niño de cinco años que
nació y vive en la ciudad. Fue a pasar los dos meses de vacaciones de
verano a la aldea, a casa de sus abuelos. El abuelo, al que ayudaba en las
faenas del campo, le contó muchos cuentos, que él recuerda en
cada cena, de vuelta ya en su casa.
Les cuenta, entonces, la historia de un niño que le contestó al
cura que Dios no podía estar en el horno de su padre porque no lo
tenía; del niño tonto que fue a vender un conejo al mercado y
regresó sin el animal y sin el dinero, pese al remiendo rojo que su
madre le había puesto en la rodillera del pantalón, que le
robó otro niño y vendió el conejo; de un hijo y el padre
que no razonaban "a direito" y así cuando le mandó al
chico llevar las ovejas al monte, como éste no sabía qué
hacer con una que había muerto en el establo, el padre le dijo
"Burro / fillo dun burro / Bótalle unha presa de herba / e
déixaa na corte"; de la familia del Merlo que al encontrar "un
embrullo cincento" en el caldo, creyendo que era un sapo y que estaban
envenenados, mandaron venir al médico, pero resultó que solamente
era un "novelo de liñas"; de un tren que le mató a un
pastor tres ovejas que estaban en la vía y luego le explicó al
amo que le había matado sólo tres porque venía "de
punta", pues "si acerta a vir atravesado / mátanos todas as
ovellas / e a min con elas". |