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Dona Melosa era una abeja muy anciana que se aburría mucho. Mientras las
jóvenes salían todas las mañanas a trabajar fuera de la
colmena, ella no sabía qué hacer. Cansada de estar aburrida,
fue a comprar lana para tejer una bufanda. Compró un ovillo de cada
color y como eran tantos le hicieron una casa para ella sola en medio del
jardín, con el tejado rojo y las paredes de miel. Allí
tejía día y noche una bufanda enorme que salíu de la casa
e incluso cubrió todas las flores. Entonces las abejas no encontraron el
néctar para fabricar la miel. Ella seguía teje que teje y la
bufanda cubría ya los jardines vecinos y había tapado algunas
calles de la ciudad. Por eso las abejas decidieron regalarle la bufanda a la
luna, que siempre tenía cara de frío. Pero doña Melosa
siguió tejiendo: jerseys subidos para las jirafas y medias para los
flamencos. |