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Menda aparentaba
ser una abuela pero no lo era, porque nunca había tenido nietos. Como
vivía sola, para pasar el tiempo se apuntó en un cursillo de
bruja. Quería ser una bruja buena. La primera profesora que le vino
a casa, la bruja Apática, le trajo una escoba supersónica, que
ella no dio dominado y escapó volando. Se presentó luego
Afónica, que le dio a escoger mascota. Se decidió por un robot,
al que le encomendó la misión de recuperar la escoba. La tercera
bruja, Apócema, pretende convertir en raton lirón a una
niña de siete años amiga de Menda. Pero ésta se interpone
y coge la apariencia de una rata enorme. Para romper el maleficio viajan al
país de las brujas, en donde logran recuperar su forma humana e incluso
liberar a miles de niños, que las brujas habían convertido en
ratones. |