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María Victoria Moreno: A brétema
Ilustraciones de Xaime Asensi

Col. Elefante Contacontos, 1
Ed. Ir Indo. Vigo, 1999

 A brétema

En Vilaxeada, una aldea costera, vivía hace muchos años una anciana muy mayor, de manos como troncos de vid, cara arrugada como los campos labrados y ojos cansados con mirada de caricia de cristal. Pasaba los días sentada a la puerta de su casa al calorcillo de los rayos del sol. Desde allí, veía pasar los días, con el sol y las nubes, mas sin nieblas, que entonces no existían... También veía pasar a los jóvenes, que le hacían promesas que luego no cumplían, y a los niños, que se mofaban de ella. Triste, ya que no tenía con quien hablar, cada día lloraba más, como para prolongar la caricia del sol, que demoraba su marcha para acompañarla. Día a día se iba debilitando, hasta que acabó consumida en el charco de sus lágrimas, que el sol convirtió en una leve nube de niebla, que el viento llevó camino del crepúsculo hasta la cima de la colina de la Peneda.
Desde allí arriba, sola y silenciosa, ansiaba regresar a la aldea, mas ya no tenía pies para andar ni ojos para llorar. Se sentía olvidada de todos. Pero un día el viento le contó que los vecinos la buscaban. El mismo viento que la bajó suavemente hasta la aldea, posándola en los copas de los árboles y en los tejados de las casas. Y se lo contó a los vecinos, que se alegraron de tenerla nuevamente junto a ellos, pues no es como las nubes, que pueden causar males con las tormentas. Ella hace sonreír a las flores y modera el tiempo. A veces sube hasta la Peneda. Entonces la llaman los labradores, mandándole aviso por medio del viento.
Si tú también la quieres ver, acércate a la ventana. Verás a Misia Senín convertida en mil gotas suaves, sonriendo desde las copas de los árboles y los tejados de las casas.

32 p. - 20x12 cm.                                                          ISBN    84-7680-279-X



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