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La espina de aliaga, que tiene cara fiera aunque
nunca le hizo daño a nadie, quiere ser amiga de la hoja de roble. Pero
ésta la desprecia: mientras que ella es una señora sentada en un
trono, la espina de toxo vive en el suelo. La discusión acaba en pelea,
en la que la hoja de roble agrede a la espina. Entonces comienza el
calvario de Berenguela: un Guardia la lleva detenida conduciéndola ante
el Juez, quien no cree en su inocencia, pues es una espina heridora;
éste la manda a presencia del Alcalde, que la considera una Espina
Rebelde, una drogada anarquista... y llama al Recaudador para que le cobre los
impuestos municipales, pues no los pagaba alegando que vive en el monte y no
tiene casa. Éste, ante la imposibilidad de cobrarle, pues hasta la
primavera no tendrá con qué pagar, llama al Cura, quien, aunque
ela le dice amén a todo, concluye que tiene el demonio metido en el
cuerpo. Acaba en la cárcel, en donde, según el Carcelero,
estará cien años y un día. Pero acude a liberarla el
Espíritu del Monte: la llevará al bosque más perdido, en
donde tendrá a la nubes, los animales libres y los aires puros como
compañeros. Sopla y se desmoronan los muros de la cárcel. Es
libre de nuevo, Berenguela. Obra de teatro distribuída en nueve
actos breves, editada con un original y atractivo diseño.
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