| Xavier
López Rodríguez: A abella na orella da
ovella Ilustraciones de Marta Rivera Ferner Col. Montaña Encantada. Serie Azul Ed. Everest Galicia. León, 2007 |
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La abeja revoltosa supo que era bizca cuando se quedó apresada en la blanca oreja de una oveja pensando que era una azucena. Lo peor fue que al entrar le quedaron pegados los pies en la cera de la oreja y también las alas, cuando la oveja empezó a moverse como una loca ante el zumbido de ellas allí dentro. Lanzó mensajes de auxilio a sus compañeras de colmena pero ya estaban lejos. Hasta que se asomó un tábano, que clavó el aguijón en la oreja de la oveja para chuparle la sangre. Al sentir el picor, ella lo echó al suelo con la pezuña trasera. Entonces ella consiguió despegarse, salió, limpió las alas y despegó. Una vez en la colmena, la Reina le dijo que tenía que estar algo bizca para confundirse así y que no volviera a salir sola. Pero, como tenía vocación de exploradora, al día siguiente salió temprano y sola a la busca de unas buenas polainas de polen. |
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