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Miragaia es una pequeña
aldea marinera con cinco hermosas casas pintadas cada una de un color. En la
amarilla vive Sabela, niña de siete años que un día
paseando con su perro Almirante llega hasta la Casoupa da Toupa, en donde vive
un anciano muy malhumorado y solitario, que le anuncia que una tormeta va a
desteñir las casas. Logran evitarlo ella y sus amigos, con ayuda del
anciano, haciendo una lona gigante con redes cubiertas con plásticos que
las gaviotas extienden protegiendo las casas.
Una semana después se celebra el famoso parchís: la aldea es el
tablero y los miembros de cada familia se visten de fichas con el color de su
casa; como el padre de Sabela está enfermo, el viejo de la Casoupa juega
de amarillo con ella, el perro y su madre.
Un día llega desde un lejano país un niño muy triste que
no habla con nadie y que no le gusta jugar. Construye una casa gris con sus
padres, escapados de su país huyendo de una dictadura extranjera que
pretende acabar con su cultura propia. Deciden enseñarse unos a otros
los cuentos, juegos e o idioma de sus países respectivos. Hasta que un
día pueden regresar a su tierra y les aconsejan en una carta que
defiendan aquelo que hace que sean diferentes, de lo que deben estar
orgullosos. Por eso cuando la maestra le dice a uno de los chicos que hable en
castellano, que es mucho más fino, él le contesta que nunca
renunciará a la lengua gallega.
Una mujer vestida con ropas muy coloristas y dos margaritas en el pelo
que viene para inspirarse en el mar para hacer cuadros y poemas, les enseņa
a escribir poesía en pareados. Y gracias al anciano de la Casoupa da Toupa
aprenden lo que es una metáfora y que la poesía se compone de
sentimientos. Así conocen el secreto de la poesía. "Os
cativos estaban tamén moi emocionados. Agora eran verdadeiros
poetas"
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