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María de Mata: Xela volveuse vampira
Ilustraciones de Noemí López

Col. Contos da igualdade, 2. A Coruña, 2007

Xela volveuse vampira

Cuenta Breixo que estaba contento porque Xela, la profesora más buena del mundo, le volvía a dar otro año más. Hasta que cayó en la cuenta de que no parecía la misma persona: traía los cabellos recogidos, sus manos ya no danzaban en el aire contando historias, nunca se reía ni jugaba con los alumnos en los recreos. Un día se pintó de violeta alrededor de un ojo y parecía una muerta viviente. Otra mañana llegó con unas enormes gafas oscuras, bufanda y guantes negros que escondían sus manos de princesa. Al escribir en el encerado le cayeron las gafas y la bufanda, dejando ver los párpados pintados de negro y unas manchas de color rojo en el cuello. Como a Breixo le parecía que estaba enferma de nostalgia, le regaló una camelia blanca, que ella olvidó. Se la quiso llevar a casa mas no le abrió la puerta. De regreso, encontró en el camino una niña diminuta con una capucha con sonajero, pequeña como el meñique y bonita como las camelias, que le pidió chocolate. Como se lo dio, se le presentó, le dijo que era Rute, a quien podía ver por haber nacido en domingo y ser noble. El martes siguiente podría verla de nuevo y pedirle un deseo.
Xela no volvió a las clases y todos se convencieron de que se había convertido en vampira. Dispuesto a salvarla, Breixo se encontró con Rute, que lo acompañó a la mansión de piedra. Llegó en una moto a Cibrán, el marido de la profe, que le chilló reclamándole la cena, todo el dinero que tuviese, le puso una cinta de esparadrapo en la boca y la empujó. Breixo le pidió entonces a Rute su deseo: que le pusiera cabeza y pezuñas de cerdo feo y apestoso. Cuando abrió los ojos, después de contar hasta siete, vio un cerdo con cazadora negra salir corriendo de la casa para la moto. El viernes Xela volvió la clase con una bolsa de caramelos de miel, una sonrisa de gigante y la falda blanca de mariposas azules. Y les contó la historia de una hormiguita que no podía salir del bote hasta que le ayudaron las amigas.
Desde entonces, puede ver en la noche un hombre-cerdo muy feo montado en una moto. Cuando se acerca demasiado a la luna su amiga Rute sopla para desplazarla y que ningún cerdo la toque jamás.
El texto, abundantemente ilustrado, se acompaña de un DVD en el que se narra la historia.


32 p. - 21x15 cm.                                                      ISBN    978-84-96893-21-4



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