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Milagros Oya: A vinganza da mancha
Ilustraciones de Chema García

Col. O Barco de Vapor, Serie Laranxa, 25
Ediciones S.M. Madrid, 2000

A vinganza da mancha

El primer día de vacaciones de verano, Xan recibió por correo un nuevo "couso", una nueva mancha en un papel. También sus amigos Pedro y Manuel. Antes les habían llegado otras. Comenzaran a recibirlas desde que, obligados a limpiar el patio de la escuela, intentando esconder la basura en la leñera, habían visto un lienzo con una mancha asquerosa que provocó sus burlas. Los envíos serían la venganza de la mancha por sus risas.
Fueron de noche a la caseta y vieron sorprendidos que el lienzo era copia de un cuadro de William Turner reproducido en una revista de arte. Se sentaron en círculo en torno a la pintura, en actitud de respeto. De pronto, las tres manchas se juntaron formando la figura de una locomotora, que se puso en marcha en dirección al cuadro.
Se encontraron en un tren fantasma circulando a toda velocidad. Sólos. Recorrieron los vagones hasta que en el restaurante encontraron al inspector jefe de Scotland Yard. Les explicó que estaba protegiendo el tren, que transportaba un cargamento muy valioso de lingotes de oro con destino al Banco de Londres. En otro compartimento vieron cómo alguien intentaba asesinar a un policía. ¡&Viajaba también una peligrosa banda de ladrones de oro!
Volvieron junto al inspector, que se estaba dando un gran banquete y adoptara la forma espectral de un joven con dientes de oro. Hasta que se desvaneció. Huyendo de la espesa nube de humo negro que los perseguía, recularon en pos de una nube blanca protectora hasta el último vagón. Al pasar por un puente, cuando el tren se disponía a despegar de la tierra, se arrojaron en marcha a un lago negro, que resultó ser la laguna Estigia. Cayeron en la barca de Caronte, un anciano de barba blanca empeñado en llevarlos ante el perro Cerbero como si estuviesen muertos. Se deshicieron de él, remando hasta volver al mundo de los vivos.
Cansados, se quedaron dormidos. Despertaron del sueño delante del cadro. Se dieron de cuenta que en él había algo más que una mancha: la laguna, Caronte... Salieron de la escuela. Un hombre, detrás de ellos, sonreía: ¿el inspector-joven-barquero o el jardinero-guarda-pintor?

128 p. - 19x12 cm.                                                          ISBN    84-348-7074-6



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