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Es una historia viajera con palabras
compañeras de juego. En Arahas, en el continente de Acirfa,
marcharan los pájaros, los árboles y hasta estaban desapareciendo
las sombras. Ya lo había profetizado el viejo vidente Ogam, escribiendo,
como cada día en su buhardilla, las palabras AUIQES e OMRE. Ante
esto, el gato marengo Otag emprende camino hacia el Etron, en donde hay limpias
aguas de ríos de cristal, pájaros y árboles.
Guiándose por la estrella Ralop deja a su amigo Ogim y llega por fin a
al orilla del mar, a Infi, en donde un incidente curioso le permite conocer a
la gata Acim. Enamorada, se dispone a acompañarlo en su aventura hasta
Aicilag. Y también se les incorpora Ogam. Y entonces comprendemos
que a las palabras hay que darles voltas y más vueltas con la
fantasía, sin callarlas nunca. |