Concha Blanco: A vaca titiriteira
Ilustraciones de Mª Fe Quesada

Col. Altamar, 3. Serie Contos. Editorial Bruño. A Coruña, 1991

A vaca titiriteira

Cuando nació aquel ternero, le pusieron de nombre Serafín. Su rabo era muy curioso... Pasados unos días se dieron de cuenta de que era hembra y pasaron a conocerla por Palmira. Se aburría en el establo, por lo que decidió marcharse a conocer mundo: era una vaca aventurera.
Fue a un mercado, en donde se sorprendieron al verla en libertad. En el parque de atracciones comió churros, se subió al tiovivo y a una moto. Causó tanta sensación que incluso le hicieron fotos para una revista. Tomando café en un bar, vio un circo en la televisión y decidió que quería ser titiritera famosa. Esto último lo consiguió, pues salió un reportaje sobre "A vaca artista" en una revista de la comarca. Como empezaron a pedirle autógrafos, tuvo que ir a la escuela para aprender a escribir. Compró unas gafas, puso rizos y mechas en el pelo. Para cuidar el tipo asistió a clases de ballet, que pronto dejó por demasiado difíciles. Dormía en una tienda de campaña especial y comenzó a practicar el deporte de la pesca.
Una liebre que huxía de dos cazadores le pidió que la acogiese en la tienda: ya no estaba sola. Acordaron que se llamaría Serafín. Compraron una moto con sidecar y se hicieron tan famosas que incluso venían excursiones de turistas para hacerles fotos. Entonces el alcalde de Cacharela les concedió una paga mensual nombrándolas hijas predilectas. Nada les faltaba. Por cierto, ya se puede desvelar el secreto: en el sitio del rabo... tenía tres, con los que hacía una trenza con lazo al final.
Una amplia propuesta de actividades didácticas, habitual en la colección, complementa la lectura del texto.

82 p. 19x12 cm.                                                          ISBN    84-216-1555-6



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