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Celebrando la llegada al
número cien de la Colección Merlín, se publican en este
libro cuatro relatos originales de algunos de los autores más destacados
que en ella tienen obra. En Macarrón de narices Xoán
Babarro González cuenta que la obsesión del rey de Narices,
Macarrón I, por comer macarrones acabó provocando que soberano y
súbditos tomasen forma de tubos, que incluso se utilizaron por
lamentable confusión para las conducciones en las casas. Aunque,
descubierto el error, consiguieron curar comiendo jamón y compota de
manzana, siempre mantuvieron un hocico amacarronado... Fina Casalderrey
presenta en Un saco de estrelas a unha anciana misteriosa que con su
saco luminoso pasea en primavera cerca de los niños. Una niña,
Alba, es la afortunada que desvela el secreto de la conversión de las
bufandas coloristas, en realidad señales de amor, en el maravilloso arco
iris. Cuenta Antonio García Teijeiro que Xulieta, en compaña
de un monigote pintado en el encerado, se acerca al mar y allí una ola
le explica que los versos de don Evaristo son Verbas de sal, que les
dice a las olas pues los jóvenes no le hacen caso. Entonces, la joven
convoca a los niños junto a la vieja biblioteca cerrada, en donde
recuperan las palabras hermosas del ahora poeta feliz don Evaristo.
Florentino, o príncipe Quino de Gloria Sánchez trata sobre
lo ocurrido en un país de cerdos, en el reino de la inmundicia, en donde
el rey era el más cerdo de todos, como correspondía a su
máximo cargo. Su problema empezó cuando tuvo un hijo: educado,
como es natural, pésimamente, no les hacía caso a sus profesores,
pues incluso se duchaba con agua y jabón o no hacía borrones en
los exámenes si desconocía una respuesta. El pueblo, con
desprecio, empezó a llamarle Florentino, el príncipe Quino. Su
padre lo desheredó y expulsó del reino. En un lodazal
encontró a Cocha Alba, hija del rey cerdo conocido como Míster
Próper por ser el más limpio de su país aseado. Ella, que
no soportaba tanta limpieza, acudía todas las noches a revolcarse en el
lodo. Como los dos eran medio cerdos y medio limpios, decidieron vivir juntos
lejos de sus respectivos reinos, en donde eran unos
incomprendidos. |