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En
la habitación de un hospital, Diego y un ornitólogo charlan sobre
las "damas de la noche". Una de ellas asustó al niño, que
está recuperándose de las heridas. Todo comenzó en
Semana Santa en casa de los abuelos, en Penagrande, cuando paseaba con su
hermana gemela Paula por el monte y oyeron un sonido misterioso procedente de
la torre de un antigo depósito de agua. La abuela, con miedo, les
prohibió acercarse hasta allí, pero no resistieron la
tentación de volver. Cuando Diego observaba desde un árbol,
surgió de repente un pájaro enorme que provocó su
caída al suelo con el susto. Como no se daba movido, una ambulancia vino
a recogerlo trasladándolo al hospital, en donde le pusieron catorce
puntos en la nuca. Cuando Paula confesó que habían visto el
fantasma blanco, la lechuza con cara como de persona, patas como de perro y
garras como un águila, todos los vecinos emprendiron la búsqueda
de aquel pájaro temido pues su presencia era presagio de muerte o
desgracia para quien la vise o sus familiares. Y de un disparo mataron a la
lechuza, que había intentado escapar volando. Luego, rompieron sus cinco
huevos del nido, con restos de ratones. Alternando con este relato, una
lechuza macho, Bocabranca, nacida en Alemania, cuenta cómo
aprendió a volar y a cazar. Emprendiendo camino, encontró un
día a Pinguiñas, una blanca y silenciosa reina de la noche, una
lechuza hembra hermosísima, que le invitó a instalarse con ella
en la torre del agua y desde entonce tenían allí su hogar
perfecto. Ella puso cinco huevos, de los que no se quería apartar para
darles calor y tener sus primeros hijos. Entonces ocurrió la desgracia.
Triste y sola, Bocabranca se resiste a abandonar el nido con los huevos
destrozados. Cuando salió del hospital, Diego, encontró
paseando por el monte una lechuza macho herida. La llevó para casa de la
abuela. Aunque esta, horrorizada, no quiere ni verla, acaba aceptándola
y le ayuda a curarla. Al acabar las vacaciones, Diego la suelta: marcha
volando, brillante como un fantasma blanco. Cuando vuelva a la aldea
tendrá en ella a una amiga. |