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Reúne tres textos dramáticos
infantiles: En el primero, A ratiña feroz, la rata presumida,
con su lazo nuevo en el rabo, se va al balcón a mirar novios. Rechaza a
un cerdo, un burro y un galo. Acepta casarse con el Rato Pérez, que dice
que de noche duerme y calla. Poco le dura el marido porque cuando el Rato
cocinaba el caldo se cayó en la olla y ella lo comió sin
enterarse hasta que apareció en el fondo la corbata. Estaba, por cierto,
muy sabroso. La Vasoira, la Nube, el Sol, la Raíña y el Coro se
solidarizan con ella. En el siguiente, Zongalo Quirico va a
teñir el pelo a la peluquería del Verme pues quiere ponerse guapo
para ir a la boda del Tío Perico. Como el gusano también quiere
ir, le dice que lo lleva en el papo. Entonces lo come. Pero mancha el pico.
Entran luego, en demanda de los servicios peluqueros de Verme, sucesivamente,
Herba, Ovella, Lobo, Pao e Lume. En cuanto escuchan su voz desde la barriga de
Quirico (pese a los esfuerzos de este para impedir que la oigan) se niegan, por
este orden, a limpiarle el pico, a vengarse comiendo a Herba o a Ovella, a
pegarle al Lobo o a quemar a Pao. Pero el bichito sale de la barriga del gallo
gracias al efecto laxante de un arroz salvador. Al final, l a boda no fue gran
cosa pues el desconocido Tío Perico resultó ser el Raposo, que
metió en una olla a Quirico. Menos mal que consiguió escapar.
En la obra mínima Unha farsa bufa, se presenta a una mujer que
compra en una tienda de novios un marido garantizado: se no queda satisfecha,
le devuelven el dinero. Además, de regalo, se lleva tres
chorizos. |