| Cristina
Sáez Cazallas: O sorriso de
Rosalía Ilustraciones de Noemí López Col. Ler é Vivir. Ed. Everest Galicia. A Coruña, 2007 |
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Rosalía
tiene ocho años y la sonrisa más grande del mundo: fue campiona
en el barrio en un concurso de sonrisas. También posee unos ojos
enormes. En su cuarto sólo hay un oso viejo y una muñeca de
trapo, a la que le habla ainda que no le responde. Su padre, Rodrigo, le cuenta
un cuento cada noche antes de dormir y a cuyo objeto ella ve contenta a la
escuela, la diferencia de las amigas. La mejor de todas es Sabela, muy
simpática y nada curra. Una tarde hubo una fuerte treboada y luego
salió un hermoso arco de la vieja. Sabela dijo que le gustaría
subir y bajar por una de los colores como en un tobogán. A Rosaliba,
echarse a rollos por los colores para que la tiñieran. Esa noche le
preguntó al padre se sabía alguna manera de subir al arco de la
vieja; él le contestó que se dejara de fantasías. Pero el
sábado alegó cansancio para no ir a la casa de la tía y
quedar en la cama al cuidado de la abuela. Y fue al arco de la vieja. Paseando
entre los colores encontró la bruja buena Flor, agachada de las otras
brujas, que se ríen de ella; al pirata Parcheado, que dejó de
navegar porque se mareaba en el barco; y el payaso Tomaso, que quedó
sien la seña de la risa por regalárselo la un niño triste
en el circo. Mas bajó sin ir al color naranja cuando subió a su
busca a abuela por ser horas de almorzar. A cuyo objeto no pudo ver la Princesa
Atardecer, una princesa de cuento que la vino a visitar a su sueño,
sabedora de que está escribiendo un cuento sobre su viaje. Que les
cuenta a los padres. Cuando lo remata, la madre, sorprendida, le pregunta que
hace el guecho de pelo naranja en su mesiña de noche. |
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