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Recogiendo los
publicados en un libro precedente, Lueiro de
papel, la luna protagoniza la tensión lírica de los textos de
este poemario, que incluye a mayores un manojo de poemas en los que, incluso,
se convoca al lector a participar de una manera activa. La luna pasa muy
despacio y pone todo blanco, incluso los dolores florecen y blanquean. Sus
cabellos son canos: por ellos baja la nieve año tras año. Se
compró un hermoso vestido y baila toda contenta, pues está
enamorada. Es una luna solidaria que besa el niño saharaui que llora
porque no la puede ver. Porque es Doña Luna, que sonríe y baila,
sueña y vuela. Y, a veces, incluso se siente poeta. De la misma
manera, se pretende que lectores y lectoras se conviertan en poetas de la luna
con propuestas concretas de actividades de ilustración,
continuación, escritura de los versos pares, de finales de versos o
comienzo de un poema. Para que cada uno construya nuevos lueiros de
papel. La concepción gráfica, con los poemas integrados en la
ilustración a doble página, contribuye a una más eficaz
lectura poética. |