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Abre el libro una "Carta ós nenos que pode
servir de prólogo a este libro" en la que el autor manifiesta que
sintió la necesidad de escribir un nuevo libro para los niños
gallegos, especialmente para los de ciudad, un tanto olvidados en su primer
poemario infantil. Pretende contarle lo que es y lo que fue Galicia, para
encender en ellos la llama de una esperanza y que hagan la Galicia del futuro:
"unha patria ceibe e popular". Por eso el libro "ten certo didactismo". Quiere
que aprendan a amar "a nosa patria Galicia". Se estructura en cuatro
apartados: "A patria", que contiene ocho poemas sobre Galicia y sus
símbolos (el mapa, la lengua, la bandera, el escudo, el Día da
Patria Galega), sin olvidar la crítica al cáncer de la
emigración y una reflexión teórico-política sobre
el colonialismo. "A cidade" se compone de veinticinco poemas en los que los
referentes urbanos (la calle, el autobús, las motos, los
semáforos, los pasos de peatones o los guardias de tráfico)
conviven con el espacio íntimo de la propia casa y habitación
infantil, la televisión o el juguete del teatro de guiñol desde
una visión muy crítica de los elementos considerados negativos y
una alabanza de la creatividad del niño como persona inmersa en lo
colectivo y alineante; hay lugar para la fiesta de los jardines, los gigantes y
cabezudos o el circo y solidaridad con los habitantes del suburbio o los
ancianos del asilo. "A natureza e as cousas" son diez poemas en los que el
canto idílico al espacio natural, a la muiñeira, la dorna, el
hórreo o el cruceiro adopta un tono crítico al pensar en la
electricidad o en el astronauta. El perro o la rosa son buenos
compañeros sentimentales. Acaba con una proclama para ahuyentar el
miedo, porque ya hay ovejas que acaban comiendo el lobo. Los siete poemas
del último apartado, "Os heroes", constituyen una pequeña
lección en verso sobre la historia de Galicia, que comienza con los
celtas del Monte Medulio y continúa con los Irmandiños, Pardo de
Cela, los mártires de Carral, los levantamientos populares de principios
del siglo XX y las Irmandades da Fala y el Estatuto del 36. Se cierra con un
poema dedicado a Moncho Reboiras. Los poemas, en verso breve y rimado,
siguiendo generalmente la estrofa tradicional de cuatro versos, se caracterizan
por la musicalidad y el ritmo ágil, buscando la rápida
comprensión, en un lenguaje coloquial. |