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Colectánea de
poemas que no nacieron como poesía pensada para el lectorado joven pero
facilitan con su accesibilidad una aproximación al autor clásico
de la literatura gallega. Desde las constantes de la rima y el verso medido,
aunque prevalecen las formas de la lírica popular también hay
lugar para los sonetos o los recursos de las cantigas medievales. El tren o
el Niño Xesús, la amistad e incluso un relativo tono social
evocando el trabajo, los amos o la emigración componen un abanico
temático en el que no falta el amor. La voz poética es, entonces,
un barquero o un marinero deseoso de escuchar el silencio estrellado de
sonrisas en el que los ojos de ella sean barquitos para así dejar "mis
puertos y cieguito me embarque / capitán de tus ojos veleros". Pero es
la naturaleza la principal protagonista. En comunicación íntima
con el poeta, el imaginismo personifica el sol pequeñito que llevaron
las alondras, la noche es el llanto del día, la aurora llora y la
niebla, la mañana de un amanecer de san Juan, la luz de la luna o las
nubes hablan con el corazón en una madrugada desnuda sin los bandidos
negros de los doce puentes del día ni los largos cuchillos de las doce
muelas de la noche. Para que no lo deshoje el viento y cante a pesar del
frío de enero, como ahogando el corazón dolorido en la represa de
la luz de la luna. Para que los poemas se conviertan en molinos de la
emoción compartida. La edición se cierra con una semblanza del
autor a cargo del poeta Manuel María. |