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Cuando el Rei
Carolo casó a sus dos hijas, les pidió a los yernos, un labrador
y un marinero, que contasen historias hasta el amanecer. El labrador comienza
su historia interminable del ratoncillo despistado que se cambió para un
hórreo en el que ya había unos escarabajos, que empezó a
enumerar según los colores cansando al rey, que decidió que
tenían que dormir. Cuentan luego en días sucesivos los dos
sus versiones sobre el origen de las peleas en el mundo. Según el cuento
del Galo Quirico, comenzó cuando éste comió un gusano
dorado, contra lo acordado por todos los animales. De acuerdo con la historia
del Lobo Grisallo y el Cervo Melado, un malentendido entres ellos por culpa de
la caza fue el motivo. Se cuenta luego que el rey Xovinián Primeiro
se encontró un día con un impostor que ocupaba su trono,
aprendiendo así la lección de las limitaciones de su poder, pues
es en realidad un hombre más. Y finalmente el labrador acaba la
historia varias veces interrumpida por su extensión del ratón
idiota que contando hormigas dio la solución para curar el mal del
ratón enfermo. Porque, ya lo dijo el poeta, somos como
pequeños ratones en nuestro mínimo planeta dentro del
universo. |