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En el último año del siglo, ocurrieron dos cosas extraordinarias
en la ciudad de Viladeteixo: el Papá Noel se retrasó por culpa de
un gran atasco en las montañas, llegando la víspera de Reis, y
tanto a él como a los Reyes Magos de Oriente les robaron los juguetes
que venían a repartir. La principal sospechosa era Rosana Patacatola,
una anciana que acaso ya pasó de los cien años, tan marchosa que
incluso pone medallones hippies o tiñe el pelo de azul o verde. Cuentan
que vive del aire y que es contrabandista de pájaros, porque los recoge
de la ciudad y los libera de la contaminación llevándolos al
campo, y de animales de compañía en cautiverio. Pasa el
día regalando huevos por los barrios pobres de la ciudad. Un año
empezó a frecuentar el barrio de Kalpankalá, el más
miserable de Viladeteixo, que tiene chabolas en vez de casas y las calles sin
luz. Enseñó a leer a los niños del barrio
cambiándoles caramelos por letras. Pero se le presentó un
problema: los chavales pidieron juguetes por Reyes. Entonces ella, con dos
amigos, discurrió un misterioso plan de recogida de juguetes sin
estrenar. El caso es que, al acabar la cabalgata, los Reyes Magos de Oriente
se dieron cuenta de que les habían robado todos los juguetes. Fueron a
denunciar el caso a comisaría. El policía pensó que
había podido ser Rosana Patacatola. Mas ¿quien la podría
encontrar en Viladeteixo, que tiene varios millones de habitantes...? Esa
noche, ella y los dos amigos repartieron juguetes entre los niños que
nunca habían tenido juguetes. Aunque el problema fue que cuando se les
acabaron las pilas no tuvieron dinero para comprar más. Como se pode
apreciar en las abundantes y cálidas ilustraciones que iluminan el
texto. |