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Raquel, a sus nueve años, fue un
día con toda la clase de excursión a la maravillosa "fraga do
Eume". Al regresar a casa descubrió con asombro que se había
colado en su mochila un hombre viejo y diminuto. Es Derdrín, un duende
de más de trescientos años, de los que habitan en el fraga desde
los tiempos en los que los animales hablaban, que no quería pasar el
invierno solo, pues poco a poco habían desapareciendo todos los duendes.
Únicamente necesita conversación y muy poca comida. Raquel acepta
que se convierta en su huésped secreto y le ofrece para dormir la
caravana de las "barbies". Como ella tiene que ir a la escuela,
Derdrín pasa muchas horas solo en casa. Así conoce a sus
habitantes: Lois, el hermano pequeño, quien, después de que le
tome la leche que iba a llenar su biberón, intenta darle alcance
gateando; la gata Mouriña lo persigue tratando de cazarlo... Pero los
padres (él, en el paro y amo de casa) no se llegan a enterar de su
presencia, pues ante ellos permanece estático como si fuese un
muñeco vestido con la funda espacial de la barbie, viendo la
televisión o disfrazado de Papá Noel en la cena de Navidad
(cuando la gata consigue apresarlo entre sus dentes, de donde lo rescata
Raquel). Como buen duende, Derdrín tiene poderes extraordinarios:
arregla la habitación de Raquel moviendo los objetos con el pensamiento;
estropea la sopa de verduras que a ella no le gusta; evita a la gata
desprendiendo un insoportable olor a cebolla... Y pasa la gran prueba de ir al
colegio con Raquel. La defiende del mal compañero Carlos, que se burla
de ella y le da patadas en las piernas, mordiéndolo. Aunque cuando la
profesora lo sienta en la mesa, como un muñeco articulado, casi se
descubre con un estornudo... También allí hace sus travesuras: le
come un sandwich a la profesora, mueve las cosas de los alumnos y hace que el
pegamento inmovilice el brazo de Carlos. Gracia a él, Raquel se sienta
con Xavier, que se convierte en su mejor amigo. Ya no es la niña
tímida y sin amigos. Pero cuando Derdrín descubre a Gwanlai,
la duendecilla desaparecida un año antes, en un centro comercial, quiere
volver al bosque en primavera, para encontrarse con ella. Allí lo deja
Raquel con tristeza. Derdrín convierte una margarita en un hermoso
anillo, que le regala como recuerdo. Aunque nunca más se vuelvan a ver,
siempre conservarán su amistad. |