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Obra de teatro ambientada en el huerto de una
casa de planta baja en la que destaca un limonero con cinco enormes naranjas,
las naranjas más grandes del mundo. Cuando el amo de la casa le toca
a una, le estalla en la cara. Alertados por el ruido, aparecen los vecinos, que
no se ponen de acuerdo sobre qué son los frutos del árbol. Las
propias naranjas les aclaran que lo son. El Vecino de la Escopeta se
muestra dispuesto a abrir una a tiros. El Vecino Gordo, el Toneladitas, se
desmaya con el hambre y le escapa volando un zapato. En el jaleo, la gallina
Petra ríe y pone el huevo más grande del mundo, que pide que lo
batan con cuidado. El problema es cómo abrirlo, razona la Vecina
Resabida. Ante la amenaza de que sea de un tiro, el huevo protesta y entonces
la mujer de la casa, Anxa, le cuenta el cuento del huevo bueno y el huevo malo.
Pero se equivoca y cuenta el de abrir las fuentes, por lo que el huevo comienza
a echar un líquido amarillo que deja al Vecino Tuerto con el ojo bueno
tapado. Se lo recupera el perro Paulino lamiéndoselo. Al gordo se le
pone verde la cara con el hambre y el de la escopeta, nervioso, se dispone a
empezar a pegar tiros, pero el arma escapa volando. Anxa consigue abrir una
naranja, que contiene un bocadillo enorme, una bicicleta para la Vecina
Desdentada, una corneta... Y cuando un vecino se dispone a robar una naranja,
vuelve la escopeta y le cae en la cabeza. Los diseños de Luís
Seoane para los figurines y la escenografía ilustran esta edición
del texto. |