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Explica la voz narrativa en un texto previo que recibió
una carta del profesor Vidaurre con instantáneas de animales hasta ahora
anónimos, que recogió en sus viajes por los lugares más
recónditos del planeta. Después de investigar durante años
sobre ellos, ya conoce sus características: Así: el que tiene
forma de sacacorchos o abrebotellas es un abrenoites, guardián
del sueño de todos los animales, que gracias a él no tienen
miedo; el metro que parece un caracol es un metrocol con la vida llena
de medidas; el abrelatas es un tibulatas o pez glotón que se
alimenta incluso de barcos; el zapato es un pájaro bicopato que
picotea en la corteza del claqueiro con su característico "taconeo"; la
bisagra bolbopecha, como una mariposa, cierra las puertas de los
nómadas del desierto, que se abren con el frío de la noche; el
platafiño -plátano que semeja un delfín-
guía los cayucos hasta las playas; el pingüitor es un
interruptor de la luz con forma de pingüino que no conoce los matices
cromáticos y se baña en verano entre risas y canciones; la
serpelleira es una cremallera como una serpiente que se interna en las
fábricas textiles y escondida entre las telas consigue que la cosan en
pantalones o faldas; la frepolbo resulta ser una suerte de
tarántula inocua que se alimenta de las aguas turbias y pavimentos
húmedos, a semejanza de una fregona con forma de pulpo; el
paxador es un abridor y también ave migratoria que busca el sol y
evita volar sobre crematorios y conflictos bélicos; el
tourotenaz, cual tenaza que semeja un toro, vive en las dehesas
andaluzas y sabe que su destino es morir con arte algún día a las
cinco de la tarde; y, por último, la chaveíña
parece una llave pero es un ave de la familia de las segretonas, muy
introvertida, que suele anidar en cofres o cajas de música. Remata
este bestiario, en el que los objetos reales (con el añadido de unos
ojos) aparecen fotografiados sobre un fondo ilustrado plano que presenta el
elemento de la naturaleza que contextualiza su sentido, con una alabanza de la
diversidad. |