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Pequeña obra dramática en tres actos, con
atractivo trabajo gráfico de Suso Cubeiro, partiendo de los personajes
diseñados por Uxía Caride. Incorpora también un
prólogo de Xosé Vázquez Pintor. La acción
comienza en el patio de una escuela en la periferia de la ciudad, en donde un
viejo alcornoque resiste entre el cemento. Una niña, rechazada por los
compañeros que están jugando a la rueda, se sienta a su lado. El
árbol le cuenta que antes allí había un monte que luego
cerraron con un muro, impidiendo así el acceso a su mejor amigo, un
anciano que acudía a escucharla hasta que un guardia se lo
prohibió. Como los otros niños del colegio acuden
también y quieren conocer su pasado, el alcornoque le cuenta que cuando
estuvo allí instalado el Gran Circo Regotón irrumpió en el
ensayo de los payasos Pimpirulón y Leituguiño el general Bom-Bom
persiguiendo a la coneja Orelliñas. Aunque finalmente desistió de
su propósito asesino y acabó bailando con los del circo
pacifista, pues hay que proteger a los animales. Aparece entonces el
aparejador municipal con dos secretarias, ya que pretende que se corte el
árbol. Pero los niños deciden impedirlo. El alcornoque les
explica que de su madera se hacen las colmenas, corchos para redes de pesca o
para las botellas, porque en la escuela los maestros no les enseñan
estas cosas en este tiempo de aparatos de plástico. Así, cuando
entran los obreros con una sierra mecánica entre los niños y el
maestro (que se une a ellos) convencen al jefe para que no les deje el patio
sólo con cemento. Y celebran el éxito cantando una canción
sobre el valor de los árboles como testigos de la historia del lugar y
parte de la vida colectiva. |