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Un grupo de niños, cansados de sus juegos
de siempre, entran en un televisor siguiendo a la Bruxa-Locutora, que les
promete un mundo de diversiones. Pero solamente encuentran un montón de
anuncios consumistas de golosinas y juguetes. En este País do
Aburrimento los juguetes ya no funcionan (la pelota no bota; el pincel, en vez
de pintar, borra) y los niños, que en lugar de jugar al balón
miran la televisión, olvidan todos sus juegos y pasatiempos. Aunque
también está el Pallaso Pucho de Raso, que se había
introducido en el televisor para tratar de que las cosas, personas y animales
recuperen la alegría y les propone jugar al teatro. Unos actores,
entonces, representan para ellos una obra en la que un anciano avaro, encerrado
en su palacio rodeado de dinero ganado abusando de la gente, es conducido a la
cárcel por el Novo Gobernador elegido democráticamente. Acusado
de no pagar nunca impuestos y de usurero, todo cuanto tiene no es suficiente
para compensar lo que debe. Trae la solución el mago de todos los magos
y de todos los tiempos, Merlín: cobrarle la deuda aplicando la
fórmula 515, que consiste en que recupere la juventud y, con toda la
vida por delante, trabajando honradamente, podrá llegar a pagar los
impuestos. Acabada la obra, salen de la pantalla llevando consigo las cosas
y animales que allí estaban encerrados al mundo del teatro, del circo,
del juego y de la alegría. Disfrazados, comienzan a jugar y acaban
formando un tren con los espectadores al ritmo del "Pasomisí", al que
incluso se acaba incorporando la Bruja. |