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Cuenta un osito polar que en primer lugar
nació su hermana, tan inquieta que desde entonces fue
A-Que-Non-Ten-Acougo o Bule-Bule; luego, el hermano, Aturuxo-Do-Ceo o Trono,
pues cando lo parió la madre hubo gran tormenta. Los gemelos son
habituales en los osos polares... Pero después nació él,
cuando ya nadie le esperaba. Como un intruso. Su nacimiento fue, por ello, una
sorpresa desagradable. Y como no ocurrió nada extraordinario, lo conocen
como Frangulla. Ser el último, además, tiene outras desventajas.
Debe que mamar luego de los otros dos, ya que es el Terceiro, por lo que no le
queda leche bastante. Lo intenta con rabia mas sólo traga aire. Con
la llegada de la primavera, tienen que salir de la osera hacia el mar, pues
Mamá-Nanuk no ha comido durante los ocho meses de invierno. Emprenden la
ruta hacia la despensa del mar. Por el camino hay tiempo para jugar: al
Escorregue (tirarse por una loma), al Toupeletrou (andan los hermanos a tortazo
limpio), al Rabicho (a coger el rabo); pero Trono no lo admite como rival en el
juego de las Lilainas (galantear a una novia), pues considera que es demasiado
débil. Lo cierto es que cuando los otros dos ya logran subir (en
vertical) a su madre, y ella juega así con ellos a tirarlos, ¡el
no es capaz de subir! Cansado de la inferioridad del pequeño, sigue
el consejo de la Ruindade y mancha con estiércol el pecho de mamá
para que sus hermanos no puedan comer. De nada le vale: maman tan
tranquilos. Aunque todo cambia cuando encuentran otra osa con dos
crías. Aturuxo-Do-Ceo juega con uno de los hijos, Morro-Manchado.
Él pronto se hace amigo del otro, que resulta ser hembra, Anaco-de-Nube,
y cojea porque se lastimó en una pata. Ya cree tener con quien casarse.
¡Incluso a la hora de la merienda, como el hermano no está,
permite que mame él también de Mamá-Outra! Pero al
día siguiente desaparece la osita... En todo caso, algo va cambiando en
la relación familiar: siente que su Osa-Nai lo quiere como hijo. Con
gran esfuerzo consigue subir a la "torre", al lomo de mamá. Y
Mamá-Nanuk ya le llama O-Que-Subiu-Á-Torre. Poco debe faltar
para el mar, al que van todos los osos polares del mundo, pues hay comida
suficiente, que se llama foca y pez... Y por fin la osa madre manda que se
suban a su espalda. Desde allí arriba ven una enorme nube azul.
¡Han llegado al mar! |