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Xoana, bruja anciana de aspecto juvenil, tiene en
un cuarto cerrado a las visitas dos sapos mágicos, arañas y,
sobre todo, la caja de los "demachiños", en donde está su poder
de meiga. La hija, Marta, de quince años, no sigue su camino y le
hace demasiado caso a su novio, Ricardo, que solamente puede estar tranquilo
con ella si antes, por ejemplo, deja una vaina de nueve hojas en la pila del
agua bendita en el momento de alzar el cura: la madre queda inmovilizada y
pueden pasear tranquilos. Xoana se venga: le echa el mal de ojo a la familia de
Ricardo (no venden en la cantina, les mueren las gallinas, tienen una plaga de
piojos verdes en casa...). Para liberarse del aojo, Ricardo golpea y lava con
lejía una camisa de la bruja. Cuando Fortunato, el tutor de Marta en
el colegio, intercede por el amor de los jóvenes, Xoana se enfada y le
provoca una caída con lesiones. Luego, para que a la hija le guste la
brujería, la lleva a practicar vuelo en la escoba. Para acabar de
dominarle la voluntad, viene a vivir con ellas la prima Berta, de la que se
enamora perdidamente Ricardo gracias a las "malas artes" de Xoana. Pero Marta
contraataca aprendiendo un conjuro y dándole de beber a Berta, mientras
duerme, un demachiño (que es pequeño como una hormiga) en un
dedal, provocando que luego coma y vomite continuamente la comida. Una vez
que estaban las tres volando en las escobas, entre Fortunato y Ricardo hacen
que Berta caiga en la de la sima de la Espenuca y Marta en los brazos de su
novio. Habían obtenido gracias a del profesor el antídoto para el
mal de ojo, los "ollomaos", pequenas conchas conocidas también como
"ollos da sorte" que hacen que el mal de ojo se vuelva acrecentado contra quen
lo echó. La consecuencia fue que Xoana enfermó seriamente y
cogió el físico de su edad, unos setenta años. Pero
las brujas no pueden descansar tranquilas si no tienen quien las suceda. Y
Marta no quiere. Menos mal que la escoba acepta heredar el poder de la bruja.
Ahora, años después, Xoana es una pacífica anciana. Marta
y Ricardo se casaron y tienen hijos. Aunque como falta un demachiño,
todos tienen su collar de ollomaos. Por si acaso. |