| Antón
Cortizas: Era unha vez na quimbamba Ilustraciones de Miguel Ordóñez Col. Ala delta. Serie Azul, 14 Luis Vives / Tambre. Vigo, 2006 |
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En Catar un pescador de ribera que tenía
miedo al mar pescaba en la bañera. Lucía distinguía todas
las palabras homógrafas de género contrario. El aviador
tenía un avión vago que iba cuando camino de Londres se le
paró en una nube, por lo que hizo auto-stop y un ganso lo llevó.
Era una banana soprano que cayó en la Habana. Un hombre a quien le gusta
tanto el caldo que se mete en la olla a comerlo. Un viejo muy presumido que
cuando celebra el cumpleaños no quiere decir los años. Aquel que
criaba perdices para los novios, quedó sin novia. Un hombre tan breve
que ya no se escribe la última sílaba de cada verso. Don
Óscar Raravis tenía la cabeza llena de pájaros pero
rapó el pelo y escaparon volando; ahora sólo tiene el normal: un
canario. Una larga familia anda para atrás, cuando podía andar de
lado. La princesa que andaba en moto sólo se enamoró de un que
hablaba con rr. De un hombre tan gordo como el globo de la Tierra que tardaba
en girarse un mes entero. La avutarda dijo que no veía nada cuando
oteaba la sabana por lo que se formó una torre de animales; se fueron
subiendo uno encima de otro, hasta que se cayeron todos por culpa de una
cigüeña cegata, y vieron las estrellas. El pirata de tres patas
bailonas en una tiene reuma, otra es un palo de caoba y la tercera es una pata.
Cuando Uxía se despertó, no veía nada pues tenía
una nube delante de la cara; se la curó un indio haciendo llover y al
verse se enamoraron. Hay también un medio hombre mediado de medios. Y
una escuela que mola en la que se aceptan las respuestas locas... |
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