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Cuenta Siro que ha
oído decir a su Edelmira que al tío Serafín "le
está cayendo un tornillo de la cabeza". Siempre fue un tanto especial
porque sufrió unas fiebres reumáticas de pequeño y desde
entonces de vez en cuando hace unos gestos muy raros con la cara. Su hijo, Down
(Guillerme, para los demás) también es un poco distinto: tiene
ojos de chino, gafas de gruesos cristales y manos regordetas. Nació
cuando la tía, ya con el pelo gris, tuvo una enfermedad llamada
"depresión". Como se acaba de trasladar de barrio en la ciudad,
empieza en un nuevo colegio, en donde cursa Primaria. Contra lo que le dijo su
amigo Miguel de que los niños de otros barrios son como marcianos, sus
nuevos compañeros son todos normales. Le engañó, por eso
está enfadado con su mejor amigo y no tiene a quien contarle lo que le
está pasando, pues su único amigo es ahora el gato, Chas.
Como los padres de Down han ido al hospital, y aunque Siro tiene cuarenta de
fiebre, esa noche viene Down a dormir con él. Siro siempre se duerme
contando ovejas, pero su primo le pide que cuenten flores, que le encantan.
Tendrán que estar varios días xuntos, en tanto no regresen los
tíos. Al día siguiente, ya no tiene fiebre y va al colegio. En el
autobús, Sara, que se duerme contando besos, le pide que se siente junto
a ella. Siente entonces que le gusta el aroma de su pelo. En el colegio, la
profe explica lo que son los cromosomas con una baraja de árboles y
frutos (porque se lo preguntó él, ya que según su madre
Down es así por tener un cromosomas más). Antes de acabar las
clases tiene que ir al colegio de Down, que se encerró en el baño
y está llorando. Le confiesa a Siro que no sale porque no hay papel
higiénico; cuando se lo dan, sale y le enseña su jardín de
margaritas azules en el "Obradoiro de xardinería" del hermoso colegio.
También le presenta a su novia, María. Luego, van a un centro
comercial, en donde tía Edelmira les trae la noticia de que le van a dar
el alta a tío Serafín dentro de dos días. Eso, para Down,
significa que no se va a morir, por lo que rompe a llorar de alegría
(según la madre de Siro, porque es muy sensible). Además,
encuentran a Miguel y se reconcilian. Entonces es Siro el que llora de
alegría. Y deciden comprar un tornillo dorado para el padre de Down:
éste tendrá que ponérselo en la mesita de noche por si le
vuelve a caer otro, para que no tengan que ingresarlo de nuevo. Se duermen
contando flores. Y puede que mañana él le pregunte a Sara si le
gustan las flores, como a la novia de su primo. Y quizás le pida que sea
su novia... |