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Nueva entrega de esta colección editada
por la Xunta de Galicia en conmemoración del Día Internacional
del Libro Infantil, con la colaboración de la Asociación Gallega
del Libro Infantil y Juvenil (Gálix). Recoge un texto teatral y tres
relatos: A viaxe de Farrapos, de Carlos Labraña, es un
pequeño texto dramático protagonizado por un muñeco de
nieve que hicieron dos chavales. Informado por Acebo de que cuando venga el sol
se derreterirá, con ayuda del Zorro le corta dos ramas, que serán
sus pies, y empieza a caminar hacia el lugar donde nunca sale el sol y siempre
es noche. Llegan a Primavera, en donde la Lechuza se incorpora a su
búsqueda; por un error de ella, pasan por Verano, mas con la
incorporación de una Luciérnaga entran en Otoño y llegan
con una Ardilla amiga a Invierno. Allí, salen de una cabaña un
Viejo y una Vieja, que por la bufanda reconocen el muñeco como el que
ellos habían hecho. Pero ya no está el acebo, por lo que el
muñeco cumple su promesa enterrando las ramas que habían sido sus
pies, de las que nacerán los hijos del árbol. Carlos
López cuenta en Bepo e a cabaza de un niño que es tan mal
estudiante que en su primer examen el maestro le dio una merecida calabaza.
Pero él no la tiró, sino que cuando fue el concurso del
Samaín en el colegio pensó en presentarse haciéndole una
cara con un ojo más grande que el otro, la nariz torcida y los dientes
rotos. Le salió una auténtica chapuza, por lo que era absurdo
concursar. Aun así la conservó, llenándola de libros. La
calabaza le ayudaba en los estudios y por las noches le contaba cuentos. Hasta
que un día le pidió que enterrara una pepita suya, pues
quería tener hijos. Y nació una calabacita, con la cara de la
madre, pero muy bonita, que presentó al concurso y ganó. Entonces
la calabaza madre lloró con la emoción. Xosé
Ballesteros relata un cuento italiano, O neno no saco. A Pedro no le
gusta ir a la escuela y se queda en un peral. Una bruja que pasa le pide una
pera. Él le arroja dos, que caen sobre excrementos de animales, por lo
que baja para darle otra en la mano, circunstancia que aprovecha ella para
meterlo en un saco, del que logra salir cuando la malvada para en el camino a
hacer sus necesidades, poniendo en su lugar una piedra. En un segundo intento,
él se cambia por un perro. La tercera vez, cuando ella de nuevo
disfrazada, vuelve a caer en la trampa y la bruja ya no para hasta llegar a su
casa. Pero una vez allí, es el chaval quien engaña a la hija
antes que le ponga la cabeza en el picadero, y consigue liberarse nuevamente. Y
aprende: nunca más volverá a faltar a la escuela. Finalmente,
María Reimóndez conta que Pía non encaixa, porque
no es como todos. Sus padres le dicen que nunca salga de la casa y así
lo hace, hasta que un día un grupo de pájaros confirma que es muy
rara y se ríe de ella. Entonces decide marchar de casa. En el camino,
una flor le dice que no sabe volar porque no tiene alas sino brazos, ni pico,
pues no es un pájaro sino una muchacha. Se mira en la laguna y descubre
que es una niña, efectivamente, y coincide con un niño muy triste
porque es un pájaro. Mas los padres de los dos los aceptan como son y
andan a la búsqueda de los dos hijos perdidos. Entonces, deciden que
nunca más se avergonzarán de ser lo que son: una niña
pájaro y un pájaro niño. |