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Agustín Fernández Paz: Cos pés no aire
Ilustraciones de Miguelanxo Prado
Col. A letra dormente. Eds. Xerais. Vigo, 1999
I Premio de Literatura Infantil "Raíña Lupa"


Cos pés no aire

Una tarde, en la oficina, Daniel miró alrededor y notó que lo invadía una ola de tristeza: todo allí era gris, hasta su propia ropa. La vida estaba fuera y él la estaba desperdiciando. Le dijo al jefe que se encontraba mal y salió.
Al pasar junto a un chalet oyó un encantador violín, pero no conseguía ver a quien tocaba por culpa de la altura del muro; sintió un hormiguillo en el cuerpo y se elevó hasta el borde superior de la tapia: tocaba una niña, que se asustó al verlo y se refugió en la casa. Bajó luego al suelo. En casa, se elevó de nuevo al estirar el cuerpo deseando subir para coger el café. Estaba alucinado. Él que hasta ese momento había tenido una vida monótona y solitaria, sin amigos, pues se ya se habían muerto... Y sintió miedo por su rareza, por si se enteraba alguien y querían estudiarle en un hospital o así. Se elevaba involuntariamente: en la pescadería, cuando quería vir se había robalizas, o en el probador de los grandes almacenes. Se pesó y había perdido medio kilo de peso diario, aunque exteriormente no se notaba. Acudió al médico, sin que apareciese nada raro en los análisis, por lo que le recomendó ir a un gimnasio, pues debía de tener los músculos blandos como un bizcocho. Un día se despertó en el techo, descubriendo que podía hacer virguerías en el aire porque pesaba cero kilos. No se podía distraer, pues en cuanto lo hacía se elevaba. Ató el saco de dormir a la cama para no despertar en el aire e hizo unas sobresuelas de plomo, que impedían la elevación. Practicaba el vuelo de noche en el parque: ya hacía piruetas. Hasta que se empezó a hablar en la prensa del "vampiro nocturno" y una patrulla nocturna de ciudadanos asustados le disparó. Tuvo que salir fuera de la ciudad para practicar.
Un día encontró en una librería a una hermosa joven, Helena, que poseía el mismo don. Le confesó su verdad y ella le contó que le ocurría igual desde hacía años y que controlaba su posible vuelo por medio de la esfera de un reloj, graduando de este modo su peso. Se siguieron viendo los tres días siguientes con mirada enamorada, hasta que el domingo ella lo condujo fuera de la ciudad, en donde había mucha otra gente, también niños, volando. Allí Marte le explicó que cada vez eran más los voladores, aunque no se descubrína por por si los tomaban por una secta. Y que seguramente todos tenemos la capacidad para hacerlo, aunque sin desarrollar. Le regaló un reloj y él se sintió feliz con todos, sobre todo con Helena, y supo que el mundo gris había quedado atrás y que se había acabado para siempre el tiempo de estar solo.
La historia, el formato y las extraordinarias ilustraciones conforman un libro sorprendente.

80 p. - 12x23 cm.                                                          ISBN    84-8302-473-X

Cos pés no aire . Agustín Fernández Paz: Cos pés no aire
Ilustraciones de Miguelanxo Prado


Col. Merlín, 125. Edicións Xerais. Vigo, 2002

Reedición en la colección Merlín

72 p. - 19x21 cm.        ISBN    84-8302-861-1



 traducciones 

castelan

Con los pies en el aire
Il. Miguelanxo Prado - Trad. Rafael Chacón Calvar
Col. Sopa de libros. Ed. Anaya. Madrid, 2001
80 p. - 19x13 cm / ISBN: 84-667-0614-3

catalán

Amb els peus enlaire
Il. Miguelanxo Prado - Trad. Pau Joan Hernández
Col. Sopa de llibres, 48. Ed. Barcanova. Barcelona, 2001
80 p. - 20x14 cm / ISBN: 84-489-0958-5

Euskera

Oin hegalariak
Il. Miguelanxo Prado - Trad. José Manuel López Gaseni
Col. Liburu zopa, 15. Ed. Anaya. Madrid, 2001
80 p. - 19x13 cm / ISBN: 84-667-0626-7


 recensiones 

  .  Peonza -  Peonza
  .  Prestidigitador literari (Avui)

 materiales 

  .  Proxectos de Animación á Lectura - Xerais (.pdf)
  .  Proyecto de lectura - Anaya (.pdf)



Opinion