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David Otero, presidente de Gálix,
reflexiona en el texto "A xeito de introduccción e chamada" sobre la
literatura infantil y juvenil, la problemática de la lectura y el
importante papel informativo que pueden cumprir los medios de
comunicación en esta etapa de "crise lectora", así como la
función de unas necesarias buenas bibliotecas. En el relato "Cando o
robot pequeno soubo de Denís" de Paco Martín, el pequeño y
simpático robot SF-2 (protagonista de "Un robot
pequeno" y "Andanzas e amizades dun robot
pequeno") no se resigna a permanecer encerrado en casa cuando sus creadores
van a visitar a unos amigos que acaban de tener un hijo. Preocupado por si a
ellos se les ocurre la misma idea de tener descendencia, se asoma a la reja de
la ventana. Unos niños tienen la solución para a su inquietud:
tiene que hacer una travesura para reclamar la atención de los mayores.
Un cubo con agua en la puerta del laboratorio que le caiga a Fermín
cuando regrese, puede valer. "A fuga de Guillermo" de Helena Villar Janeiro
relata cómo un niño se hace amigo de una abuela con la disculpa
de que está solo pues se escapó del libro por miedo a un
ratón de biblioteca. Cuando la abuela leyó el cuento,
concluyó que era muy malo y preferible que no volviese a entrar en
él, por lo que lo instaló en su habitación de la
Residencia de Tempo Libre. Aunque sabe que su historia es una fantasía
inventada por el niño para tener compañía. En
"S.O.S.", de Mª Victoria Moreno, una joven de COU cuenta su experiencia en
una noche de preparación del examen de Arte bajo el efecto de la primera
anfetamina de su vida: de la euforia asimiladora a la energía que le
impide dormir, convertida en crisis alucinante en el instituto. Su soledad ante
el mundo es; también la del perro vagando solo y abandonado por la
ciudad o la del drogata que espera, sin nadie que le auxilie, en el
semáforo. "Un templo para gatos" de Agustín Fernández
Paz parte de un anuncio por palabras del periódico en la línea de
sus "Contos por palabras". Cuenta una mujer
que un día decidieron dejar el piso de la ciudad de A... para
trasladarse a un caserón heredado en Pontebranca, en donde por culpa de
los ratones compraron una gata, que acabó con los roedores. Tuvo
crías, que vendieron bien, por lo que vieron el negocio de dedicarse a
la cría de gatos. El problema fue que se juntaron con centenares, que
nadie quería comprar. Por eso pusieron un anuncio en el periódico
de que regalaban "gatiños". Aunque, como nadie los quiere ni regalados,
van a volver para su pisito de la ciudad: mejor el ruido de los coches que
centenares de gatos y gatas preñadas. "Confesións dun
ilustrador" de Xan López Domínguez presenta dos cartas a modo de
boceto y arte final de una ilustración. En la primera, un autor confiesa
que su personaje de éxito mundial NO es en realidad un ratón de
su estudio al que él simplemente copió; para que nadie lo sepa se
deshizo de él transformándolo en irreconocible y desde entonces
sus ilustraciones ya no gustan. En la segunda, el propio NO anuncia su primera
y auténtica presentación tal y como es, y no como lo
mostró el primero dibujante o el otro que trató de imitarlo visto
su extraordinario éxito. |