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Nueva entrega de esta
colección editada por la Xunta de Galicia en conmemoración del
Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, con la
colaboración de la Asociación Galega do Libro Infantil e Xuvenil
(Gálix). Recoge cuatro relatos: Ogra Pinta, de Ánxela
Gracián presenta a una ogra que, por primera vez pues ya es grandota
(como cinco elefantes), tiene que aprender a conseguir su comida. Como todos
los ogros, se alimenta de brotes de los árboles y de flores, mas en
realidad se muere por las golosinas de las mochilas de los niños.
Intenta hacerse con la de Álvaro, que huele a chocolate, pero la
presencia de la madre del chaval le impide lograrlo. Entonces, con el elixir de
la invisibilidad, se instala en el piso de él, con el inevitable temblor
y agitación que sus pisadas provocan en el edificio y en toda la ciudad
de Pontevedra. Aunque luego tiene que dejar a su amigo, pues sus caricias le
producen manchas raras, como alérgicas, en la piel del chaval. Pero
él nunca se olvida, desde entonces, de dejar en el patio chocolate para
la amiga ogra. Tarde de aventuras, de Uxía Casal tiene como
protagonista a un chico que debe suspender el juego en la plaza con los amigos
para hacerse cargo de su hermano de año y medio. Para poder continuar
jugando, lo baja con él para la calle hasta que, entretenido en el
juego, acaba perdiéndolo de vista. Un enano de los rescatadores de
niños perdidos cuida del chaval, dándole tarta de chocolate, para
luego devolvérselo al hermano. Que ahora tiene un problema: el modo de
xustificar la mancha de chocolate en la chaqueta del pequeño. En
Balada do neno cego, Antonio Reigosa centra la atención en la
ilusión de un chico por ver la misteriosa Fraga Vella. Como premio por
sus buenas notas, por fin los padres se deciden a llevarlo. Mas, luego de una
dura discusión nocturna de los padres, cuando van en coche un cruel
accidente provoca la ceguera do rapaz. La abuela se ofrece a llevarlo al bosque
y ser sus ojos. Y la visitan los dos, ella diciéndole lo que ve,
trayéndolo de regreso por el sendero de los encantos. Ahora ya no era
solamente el bosque imaginado. Tres piratas, unha bruxa e algo
máis, de Daniel Ameixeiro son cinco estampas en verso. En las tres
primeras, aparecen sendos vecinos piratas muy curiosos: uno de ellos busca un
tesoro o un ratón, otro intenta conseguir un socio pirata y el
último tiene la pata de palo de chocolate. También busca la bruja
vecina una princesa que él tiene escondida en el armario. En la
última, el señor Camaleón pilota un ascensor que puede
llevar a donde se desee. |