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Edición no venal de cuatro relatos,
promovida por dos consellerías de la Xunta de Galicia y la
Federación de Libreiros de Galicia con motivo del Día
Internacional del Libro Infantil y Juvenil.
Concha Blanco abre el libro con A fonte das ras, una historia
fantástica en la que una chica recupera un viejo caballo verde de
cartón del desván de los juguetes viejos. Con él
había hecho dos viajes a la Fonte das Ras, en donde dicen que esperan
las almas en pena, pero le faltaba una tercera para hacerles el favor que le
habían pedido: entregarle un botón dorado a un joven que lo
había perdido. Cuando por fin lo localizó entre la gente, en un
congrio que habían pescado su padre y su hermano gemelo venían
enlazados un caballo y una rana de porcelana. Esa noche soñó que
la rana era una princesa encantada y el caballo su príncipe. Y que
gracias a ella la historia de amor había tenido un final feliz.
Pepe Carballude presenta la problemática de la menstruación, la
Amiga Inés... que visita cada mes, en la voz de una adolescente
de trece años que le cuenta a una amiga, al estilo de los libros de la
colección "Semáforo verde" que tanto les gustan, como
tuvo que disimular, haciendo que tenía la regla, cuando en realidad non
le acababa de llegar por primera vez como si ella fuese diferente, para luego
intentar ocultar su presencia en esos días, como todas.
Xavier López Rodríguez en Quente coma a neve pone en la
voz narradora de una mujer ya mayor un episodio de cuando ella tenía
catorce años, en Brumoso: el día en que se casó la hermana
mayor, tuvo que llevarla, con su marido, a Lubicán en la burra que
estaba alimentando a una cabritilla. Por culpa de la nieve, se vio obligada a
esperar cuatro días para volver y contemplar la alegría de la
cabrita y el pesar de su otra hermana, con quien no se paraba a conversar el
chico que les gustaba a las dos. Pero no quiere aclarar si ese joven se
casó finalmente con su hermana.
Por último, Helena Villar Janeiro relata en Historias de
Anahí lo ocurrido el día que murió la abuela adoptiva
de la protagonista, una niña venida en adopción del otro lado del
mar. Cuando pasea por la playa se hace amiga de un chico que esté en un
yate fondeado cerca, mientras la madre toma el sol y el padre practica pesca
submarina. Los mújeles, que ella tanto aprecia y los aguacates, que
prueba por primera vez, simbolizan los dos mundos tan diferentes. De regreso a
casa, piensa que algún día verá de nuevo al amigo y
podrá presentárselo a su hermana adoptiva.
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