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Fina Casalderrey: Cando a Terra esqueceu xirar
Ilustraciones de Óscar Villán

Col. O Barco de Vapor, Serie Azul, 16
Ediciones S.M. Madrid, 2002

Cando a Terra esqueceu xirar

Hace muchísimos años la Tierra se olvidó de girar y caminar por el espacio: se quedó mirando al sol como una tonta. Entonces, en una mitad del planeta se instaló el día y en la otra era siempre de noche. En aquella, la gente trabajaba hasta que se dormía agotada, las aves nocturnas caían de los árboles como hojas muertas y los labradores tenían que "descultivar" las plantas, que no paraban de crecer. En el lado oscuro, ocurría lo contrario: los árboles se marchitaron hasta desaparecer bajo tierra y la gente temblaba de frío.
El tiempo pasaba y nadie encontraba solución al problema. Una niña, Luceiro, que sabía caminar sobre una pelota de colores, sostenía que podía arreglarlo, pero nadie la creyó. Mientras, todo cambió: en la mitad de la luz decidieron hacer las casas sin ventanas y a sus habitantes se les puso la piel negra, los ojos chiquitos y algunos llegaron a medir cuatro metros; los de los países de noche perpetua no podían encender el fuego ni los coches para no gastar oxígeno y tenían ojos muy grandes y orejas enormes. El intercambio de viviendas cada semana, tampoco dio resultado.
Luceiro, ya una anciana, propuso entonces que todos los habitantes del planeta empezasen a caminar sincronizados. En cuanto lo hicieron, la Tierra volvió a andar. Y los hombres recuperaron su aspecto. Aunque no todos: los gnomos y los gigantes de las lámparas maravillosas no cambiaron nada.
Desde ese día Luceiro es la encargada de apagar las estrellas al amanecer.
Una primera versión de esta historia figura en la publicación colectiva "Retrincos de historias" con el título de Cando a terra perdeu a memoria.

59 p. - 19x12 cm.                                                          ISBN    84-348-8674-X



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