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Cuenta un bebé de 14 meses que anda por la
calle con su madre, María, de 18 años, sola en el mundo pues ni
los tíos con los que vívía ni el novio la aceptaron con el
hijo. Come en la Cocina Económica y duerme en el albergue para pobres de
las monjas. Nadie tiene trabajo para ella. Se entretiene mirando el escaparate
de un comercio de antigüedades en la ciudad vieja de A Coruña, en
donde sorprende a un anciano dejando en empeño una vieja lámpara.
Luego, en la calle le cuenta a Toñito, de 10 años, el hijo de la
dueña, que acaba de dejar en la tienda una lámpara mágica.
Ester y el niño la frotan, pero no aparece ningún duende. No
le van bien las cosas a la familia del comercio: Ester sospecha que van a tener
un tercero hijo ahora que su marido, Antonio, se despidió del trabajo en
una empresa de productos químicos, porque contamina el río
conscientemente y él no quiere ser cómplice de tal atentado
contra la natureza. Y en el comercio apenas venden. Menos mal que, finalmente,
no se confirma el embarazo. Todo cambia una tarde, cuando en un descuido de
Ester la madre deja el bebé junto a la lámpara y huye. Lo llevan
para casa y comienza a actuar, cumpliéndose los deseos de la familia,
que él hace suyos: aparecen las llaves del coche familiar sin que quede
mal la hija, Raquel; unas señoras de excursión a las que le cae
simpático compran como nunca antes en el comercio; no expulsan a
Toñito del colegio por intentar robar un examen gracias a que le cae
bien el bebé a la mandona mujer del director; una escapada por la calle
en andador propicia que Raquel conozca a un joven bastante mejor que su
impresentable novio. Pasaron dos días. María, triste, viene a
reclamar a su hijo, pero Ester niega haberlo recogido. Aunque luego,
arrepentida, acude a entregarlo en comisaría, en donde con su gatear
hace posible que se encuentren Antonio y un viejo amigo que le ofrece trabajo,
y también a María. Todo está solucionado. ¡Hasta
Toñito obtiene buenas notas en el colegio! El bebé mágico
regresa con su madre. Al día seguinte el anciano recoge la
lámpara en el comercio: ya hizo su trabajo. Se la llevará a otra
familia que la necesite. |