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La marioneta
Barrigaverde decide cambiar su espectáculo y leer las "Catro historias
de oír e ver". En un despiste se las roba del baúl de siete
llaves el malvado Cauchonegro. Para ayudarle a recuperarlas, los espectadores
arman una cabeza de dragón: es Achís, que sólo se
identifica por el estornudo. Y marchan volando los dos a la búsqueda de
Caucho. En tierras vikingas, encuentran en un coleccionista de runas cinco
hojas de pergamino, las de la primera historia: Rosaleda y Trebolindo con ayuda
de un delfín consiguen detener una guerra entre reinos y recuperar para
el príncipe el trono que le había usurpado un regente.
Aterrizan junto a un baobab en la selva. Ayudan a un niño negro a hacer
regresar a los elefantes sagrados para la tribu y encuentran en la aldea otras
cinco hojas, que cuentan del país de los desatinos en donde todo es
disconforme. Hasta la gente desarrolla de modo diferente las partes del cuerpo.
Unos aprovechados llevaron a algunos para exhibir en el circo. Los rescata el
nuevo y solidario alcalde. En la Tenochtitlan azteca encontraron las pieles
escritas con la historia del trobador Carlín, quien gracias a un ciervo
descubrió en donde estaba la princesa, hechizada por un conde malvado
aspirante al trono de Cumicia. Con sus versos guió a los padres en el
rescate. Y hubo boda con el príncipe, encantado en ciervo. En China,
ganando un concurso de cometas con las habilidades de Achís, recuperaron
la historia de un reino en el que estaban prohibidas las armas y ante la
invasión de los vecinos vencieron defendiéndose con leche mazado,
gallinas y canicas. Conseguidas las historias, volvieron Barriga y
Achís y atraparon a Caucho, a quien los espectadores castigan a
colaborar en el teatro. Y también vino la hermosa dragona Chin, que se
incorporó al espectáculo, con el que decidieron ir mundo
adelante. |