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Xosé Miranda: Álvaro e Álvaro
Ilustraciones de Patricia Castelao

Col. Merlín, 144. Edicións Xerais
Vigo, 2004

Álvaro e Álvaro

Refiere la voz narradora de un duende la verdad verdadera de Álvaro, un niño de doce años, muy delgado y despistado, que padeció la existencia de otro individuo igual a él en todo, como su gemelo o su imagen en el espejo.
Todo comenzó el día que fue de excursión con sus compañeros de curso a las Covas do Rei Cintolo. Por ser tan despistado, se perdió en el interior e intentando encontrar la salida se cayó por un agujero hasta el lugar en donde estaban jugando los duendes. Como se lastimó, veía doble y no era capaz de sostenerse en pie; además, empezó a crecerle un chichón en la cabeza muy simpático que le hizo tanta gracia al narrador que se puso a reír cerrando los ojos. Y cuando los abrió pudo ver lo que nunca antes había visto en sus trescientos años de vida: el cuerpo de Álvaro generó otro igual a él en todo (¡si incluso le faltaba el mismo diente!). Luego, el doble huyó raudo hasta la salida, se unió a los compañeros y regresó a casa, en donde, alegando que tenía una pesadilla, consiguió pasar para la cama de los padres.
Mientras, después de intentarlo durante horas, Álvaro localizó la salida. Pero como el usurpador había ocupado su lugar, ni el director del colegio ni sus padres aceptaron la posibilidad de que él fuese el auténtico. Solamente Carmiña, la hermana de 14 años, recelaba del nuevo Álvaro, por su modo de reír, burlón ("¡Huhuruhuhú, / que che comín a ficha..." decía cuando le ganaba al parchís) y porque le tiraba de los pelos, mordiéndola y dándole patadas, además de dormir con los padres. Álvaro fue al encuentro de su doble al colegio, mas éste evitaba encontrarse con él, refugiándose en el aula. Allí, la hermana se mostró interesada en ayudarle, facilitándole la llave del trastero para dormir.
Un día que los padres no estaban en casa se enfrentaron los dos al intruso, que se transformó en carnero burlón: era el Diaño Bulreiro. En cuanto regresaron los padres, echaron a Álvaro, pues su copia les lloró e incluso castigaron a Carmiña por defender al hermano auténtico. Entonces se presentó el duende narrador, que lo había seguido desde su salida de la cueva. Le explicó que su suplantador era un primo lejano suyo y que su problema lo podía solucionar el sabio doutor Amancio Amigo. En su taller (muy curioso: con animales metálicos transgénicos ..), el sabio aclaró lo que había sucedido: cuando Álvaro dudó entre las dos puertas de la cueva para salir -pues una parte de su substancia anímica quería ir por una y otra, por la otra-, el Diaño Bulreiro aprovechó para quedarse con una parte del chico. La recuperaría viendo al usurpador antes de que él le viese, para que no pudiese huír, a fin de echarse encima de él y abrazarlo fuerte. Y le dio unas gafas de doblaesquinas, esas que permiten ver lo que hay detrás de las esquinas. Al día siguiente, fue a esperarlo al colegio, en donde Carmiña le contó que el otro Álvaro había vuelto a durmir en la cama de los padres e incluso se había comido todos los cereales y la leche de su desayuno. En cuanto apareció, Álvaro lo sorprendió abrazándose a él. Las dos figuras se fundieron, entonces, en una sola y un ser diminuto de pocos centímetros, vestido con pantalón y chaqueta verdes, con gorro rojo, salió disparado huyendo. Así fue como Álvaro volvió a casa sin que sus padres notasen el cambio.
Ahora el duende vive con él, acompañándolo a todas partes menos a sus clases, que le aburren. Pero no cuenta el nuevo uso que le dieron a las gafas doblaesquinas...

56 p. - 19x14 cm.                                                          ISBN    84-9782-214-5



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RECENSIONES

  .  La Voz de Galicia - Xesús Fraga


MATERIALES

  .  Proxecto de Animación á Lectura - Edicións Xerais




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